Presentamos un perfil de una de las máximas referencias del atletismo argentino: Germán Chiaraviglio. Actualmente, se está recuperando de la fractura sufrida, en junio, en su pie izquierdo. Pasen y conozcan un poco más al joven garrochista santafesino.
“Arranqué a los cinco años, jugando. Para saltar usaba un palo de escoba y otro palo, colgado entre dos sillones, hacía de la varilla”, cuenta Germán Pablo Chiaraviglio al hablar de sus primeros acercamientos al salto con garrocha.
Lleva el atletismo en la sangre, desde los primeros pasos ya que todos sus familiares se destacan en su misma disciplina. Guillermo, su padre, fue múltiple campeón argentino y subcampeón sudamericano. Viaja con él a las competiciones y durante varios años fue su entrenador; actualmente, ese rol lo cumple el reconocido ucraniano Vitaly Petrov. Miriam Ermacora, su madre, se destacó también en lanzamiento. Sus hermanos no se quedan atrás: Guillermo logró una medalla de bronce en el Sudamericano juvenil Sub 20 de Guayaquil y ostenta varios campeonatos nacionales; Valeria, la menor, además incursionó en el salto en alto.
“Si saltaba 5,55 metros en el Iberoamericano de Huelva, me clasificaba a los Juegos Olímpicos de Atenas, que coincidía con mi viaje de egresados. Les dije a mis compañeros que si no lograba superar esa marca, me iba con ellos. Finalmente terminé en Bariloche, para los Juegos habría otra oportunidad”, expresa Germán, dejando ver que a pesar de su lado deportista no se olvida para nada de sus amigos. Cuando se encuentra compitiendo se comunica con ellos mediante la computadora, donde pasa varias horas para mantenerse conectado.
“Soy hincha de Colón de toda la vida, pero no fanático”, admite Germán, que varias veces recibió su merecido homenaje en el estadio del sabalero. Hasta los catorce años jugó, de número 7, al fútbol en el Club Náutico El Quilla, donde llegó a participar en la Liga Santafesina. De más está decirlo que la garrocha le tiró más que la
pelota.
A pesar de tener tan solo 22 años, Chiaraviglio ya tiene muchísimos títulos y récords (sudamericanos, nacionales absolutos) en su haber, donde se destacan el Campeonato Mundial de menores en Sherbrooke 2003 y el junior de 2006 en Beijing, donde alcanzó su mejor marca de 5.71 metros, que fue record del campeonato. Además, este último logro sirvió para desquitarse de lo ocurrido dos años antes en Grosseto donde se había quedado con las ganas, según admitió el santafecino tras el segundo puesto. Hace tres años tuvo un gran desempeño en la Copa del Mundo disputada en Atenas, donde salió en la tercera colocación, tras saltar 5.70.
“Mentalmente es excelente”, describe Javier Benítez, uno de los mejores garrochistas argentino de los últimos años, a lo que su padre agrega que “cuando está bien en lo físico y en lo mental, Germán es capaz de cualquier logro”. Este santafesino ya es cosa seria y va por más: “lo mejor de mí se verá cuando tenga 26 años, cuando crezca y madure totalmente como atleta”. Petrov, su entrenador, asegura que el santafesino tiene condiciones para saltar más de seis metros. Apoyo y confianza, le sobra a Chiaraviglio. Tiembla Sergei Bubka…
