
Braian Toledo, 3º en el Mundial de Menores de Bresanonne (Italia).
No hubo finalistas ni medallas tras el Mundial de Berlín, pero talento no falta. ¿Qué necesita, hoy, el atletismo nacional? No hace falta esperar a Londres 2012 para comenzar a preguntar.
Dicen que 20 años no es nada, y, sin embargo, escuchar tal cantidad de años en atletismo, es símbolo de sorpresa. En las políticas de este deporte, que suele salir a la luz cada cuatro años, no parece existir el largo plazo y esta carencia suele convertirse, también cada cuatro años, en el principal blanco de periodistas y atletas. A fuerza de simplificar, desaparece la complejidad de un deporte lleno de especialidades y con largos ciclos de preparación. Es cierto que el atletismo fechó su última medalla olímpica en 1952, también que tiene falencias y no puede compararse con países como Brasil o España, pero las causas son múltiples y si bien el Estado es, probablemente, el principal responsable, lo acompañan el sector privado y los medios de comunicación. Un mix de situaciones buscan entender la realidad de un deporte que, por poco difundido, hay quienes creen olvidado.
Un actor que, al no tener una relación directa, no es tan considerado es el sector privado. “Tenemos el apoyo de la Secretaría de Deporte, de la Confederación, pero creo que nos están haciendo falta patrocinadores. Marca una diferencia muy grande, que nos abriría las puertas, por ahí, a poder tener más competencia en el ámbito internacional”, opina Mariano Romero, campeón argentino de 110 metros con vallas. Por su parte, Andrés Deza, presidente de la Federación Atlética Metropolitana, propone un ejemplo cercano: “Brasil tiene un trabajo de muchos años; el gobierno ha provocado que las empresas se vuelquen. Entones, el apoyo económico viene de ahí”.
A su vez, es inevitable en esta conversación introducir otro actor, de suma importancia: los medios. Osvaldo Suárez, histórico fondista argentino, recuerda sus años de competencia, en los que, “como andábamos bien, la gente se interesaba más, el periodismo apoyaba más. Ahora, como no hay grandes valores, tampoco apoya demasiado”. Otra voz, más optimista, pertenece al periodista Claudio Federovsky, para quien la situación refleja el dilema del huevo y la gallina: “los medios te dicen y si no vende, si no es conocido, no lo ponemos. ¿Y cómo va a ser conocido si nadie lo ayuda a difundir? De todas maneras, creo que hay nuevas camadas, periodistas que hoy ya entienden que vale la pena”.
También aparece el Estado. “Tener un plan de deportes significa tener un plan de educación, pero esto es una decisión política y hasta ahora no la vemos. No hay una cosa profunda, que debería ser a mediano y largo plazo. Eso ni se piensa, o no interesa”, comenta, al respecto, Juan Scarpin, presidente de la Confederación Argentina de Atletismo.
Para el garrochista argentino Germán Chiaraviglio, el atletismo no es prioridad porque “no es mediático, no genera ganancia a corto plazo, y no ven la que puede generar a largo plazo. No es que no hay plata, es donde quieren ponerla. El fútbol ha recibido 600 millones de pesos y el resto de los deportes reciben 80”. Por su parte, el experimentado entrenador Rodolfo Barizza considera que hay poca continuidad y que “nadie entiende acá lo que es deporte de alto rendimiento. En estos deportes no puede haber para mañana, es todo para un día antes. No es mala voluntad de la Secretaría, pero el sistema que mueve la cadena no funciona”.
Conocida, pero poco vinculada al atletismo, la escuela también aparece en la discusión: “Creo que hay que trabajar de abajo, empezar en las escuelas primarias, inculcarle al chico el atletismo”, explica Suárez. Por su parte, Osvaldo Arsenio, Director Nacional Técnico Deportivo, debate sobre la escuela secundaria con orientación deportiva del Cenard: “Me parece que sería importante que se pudiera multiplicar. Nosotros no lo podemos hacer acá, desde la Secretaría, porque no podemos hacer todo en nuestro centro, pero sería importante que los municipios o las provincias pudieran verlo”.
Para Arsenio, “me parece que el atletismo necesita, más que nada, una inyección de ideas nuevas, en la parte dirigencial y en la técnica. Es un deporte demasiado importante como para poner el piloto automático y esperar que crezca solo”.
“Somos pocos” sentencia Agustina Zerboni, 2ª atleta nacional en 100 metros con vallas, y plantea otro problema: la escasa cantidad de atletas. Juan Manuel Cano, marchista argentino representante en Beijing, lo vincula a la importancia del dinero, el cual “creo que, lamentablemente, mueve todo. Más apoyo económico y mucha gente se va a ir acercando”.
Al hablar de la realidad del atletismo nacional, muchos actores son los que aparecen en escena, haciendo necesaria una reflexión conjunta de todos ellos. Una reflexión que privilegie apostar a un desconocido Braian Toledo -18 años, lanzador de jabalina, 3º en el Mundial de menores de este año- y que, cinco años después, brinde con él tras el bronce conseguido. Carencias hay, pero también hay grandes especialistas y representantes. Hay que hacer, sin lugar a dudas, pero, por lo pronto, hay que empezar a hablar de atletismo.
El artículo está bueno, sobre todo el cierre. Pero, desde el punto de vista de la ignorancia pregunto: ¿cómo puede hacer el estado para atraer sponsors hacia el atletismo? Quiero decir, el Estado podría hacer aportes directos de dinero, armar planes a largo plazo, incentivar el deporte en las escuelas públicas, etc. Si el estado fuera en general creíble, y estableciera en todos los ámbitos políticas a largo plazo lo mencionado podría alcanzar para que el sector privado se acercase rápidamente al deporte para tener la mayor parte de la torta. Pero como el Estado Nacional y provinciales van y vienen, las políticas a largo plazo son inviables y los inversores huyen despavoridos, por más que el Estado hoy ponga o no un pesito más. Incluso si hoy se plantaran las políticas adecuadas, tampoco tendría varios adeptos del sector privado, al menos en el corto plazo. Dada esta situación, y que muchos de los gobiernos provinciales están en bancarrota, ¿qué podría hacer el gobierno para atraer HOY al sector privado? Casi nada. Tampoco se puede contar con la oposición ya que nuestros partidos clientelitas, o sea todos los más importantes, no se van a preocupar por un deporte que traiga tan pocos votantes. No se olviden que entre el sector privado están los tan mentados grandes medios de comunicación. Entonces, ¿que hacemos? La solución no es mágica, y además lleva tiempo. Ante un estado que si bien puede anunciar una política a largo plazo hoy, pero desbaratarla mañana y un sector privado del que, lógicamente, no se puede esperar ningún acto de altruismo, surge la opción (además de seguir reclamándole al Estado que cumpla con su deber) de un tercer sector, las ONG. No es algo en lo que yo crea demasiado pero podría tener cierta utilidad.
Después del delirio, me voy a dormir…
Saludos!!