Con una buena actuación de Messi, Barcelona superó al Madrid por 1-0, gracias a la oportuna aparición de Ibrahimovic. El clásico español se transmitió, por primera vez, en 51 salas de cine en todo el país y la concurrencia fue masiva.
En la previa del partido, por portación de apellido de los 22 actores, el duelo pintaba como una excelente película de acción. Los dos bandos tenían protagonistas principales bien marcados: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
En el transcurso de los primeros minutos, el film se tornó bastante monótono y aburrido: Barcelona tenía el balón sin hacer daño y el público, impaciente, se movía en sus asientos.
La única jugada que levantó a los espectadores de sus butacas fue el gran remate de Ronaldo que, con los pies, Victor Valdés desvió al corner. Algunos, se agarraron la cabeza; otros, volvieron a respirar con normalidad.
Después del intervalo, el director catalán Pep Guardiola decidió el ingreso de Zlatan Ibrahimovic por Thierry Henry para reavivar las acciones. El sueco no decepcionó: entró y rompió la monotonía del relato.
Un centro cruzado, bien pasado, de Daniel Alves desde la derecha, Ibrahimovic lo conectó de zurda, sin dejarla picar, y convirtió el único tanto del partido. Iker Casillas fue un espectador de lujo para el violento remate del sueco.
Manuel Pellegrini, el guionista blanco, sorprendió con la inclusión de Karim Benzema por su actor estrella, Ronaldo. Las pocas ilusiones del Madrid se diluyeron con el cambio.
El momento de tensión se vivió con la expulsión, por doble amarilla, de Sergio Busquets, que dejó a su elenco con un hombre de menos, a falta de media hora para el cierre. Fue ahí cuando el trío fantástico de Messi, Xavi e Iniesta levantaron su nivel.
El Messías argentino tuvo su chance mano a mano con Casillas, pero el español le ahogó el grito con los pies, al mejor estilo de un arquero de handball.
Sin más sobresaltos pero con la expectativa latente hasta el último segundo, se completó la película que dejó un final feliz para el Barcelona.El conjunto catalán se quedó con el clásico y se adueñó de la punta de la Liga española.
Los más melancólicos salieron del cine y recordaron que la última vez que el conjunto azulgrana había superado tres veces consecutivas a su eterno rival, por el torneo local, había sido allá por las temporadas 96-97 y 97-98, por 1-0, 2-3 y 3-0, respectivamente.
Tarde de película, en la que los catalanes, ticket en mano, se volvieron a casa con una sonrisa de oreja a oreja.